Emprendedores silenciosos


El domingo 25 de febrero, más de 100 usuarios, ex-usuarios, educadores y ex-educadores se reunieron para el II Encuentro de Experiencias y Deportes. ¡Después de más de 25 años de existencia, fue la oportunidad de rencontrarse y recordar los viejos tiempos en Qosqo Maki!

 

 

Al sentarme en una de las mesas, escuche una conversación interesante ¡que privilegio pensé! mientras esperaba para compartir el almuerzo. Estoy rodeado de “ex usuarios/as antiguos” casi sin querer queriendo escucho sus conversaciones, están felices de reencontrarse después de muchos años y algunos de no tantos…, pero todos están muy contentos por haber venido a este encuentro. María conversaba con Percy y de pronto juntos se levantaron de sus asientos como impulsados por un resorte, viendo entrar al comedor a Pedro, se abrazan y entre ellos se saludan “hola promoción”, “que gusto de verte promito…” Para los que tuvimos el honor de vestir alguna vez algún tipo de uniforme ya sea castrense o institucional sabemos que llamar “promoción” a alguien es porque de alguna manera marco nuestras vidas a su lado de un diario convivir o de una dura formación, de haber pasado muchas aventuras.

 

Sentí lo que sienten las personas que están presentes en un acto que va más allá de reencuentros y añoranzas, era un encuentro para agradecer que un día estas personas formaron parte de un “colectivo”, que en su más tierna infancia, cuando creyeron que nadie los veía, que nadie los notaría, ellos no estaban solos y cuando sintieron soledad estaban a punto de descubrir “la chocita”, El Dormitorio Qosqo Maki.

 

Mientras compartíamos el almuerzo, ya con más confianza empezaron a recordar cada vivencia, cada anécdota, cada ocurrencia. Y yo, fiel a mi practica y forma de intervenir, sigilosamente me metí en sus recuerdos; María recuerda como los educadores los llevábamos a matricular al colegio para que retomaran sus estudios, pero la falta de documentos, la poca paciencia de muchos profesores, la intransigencia de algunos compañeros, o la mayor necesidad de seguir trabajando para poder mantenerse, vestirse, alimentarse, terminaban con su anhelo de continuar estudiando, la ilusión se postergaría hasta el próximo año.
María recuerda que muchas veces intento retomar sus estudios pero no lo lograba…, en la actualidad es madre de dos pequeños y es dueña de un pequeño negocio y dice que no logro terminar su secundaria mucho menos estudiar alguna carrera profesional o técnica pero lo que aprendió en la calle y lo que vivió en la chocita, le sirvió para esforzarse más cada día y ser más responsable para poder planificar y desarrollar su propio negocio.

 

Percy me sorprendió con su reflexión, fue mucho más profunda, dijo, “haber vivido en Qosqo Maki me sirvió para ser ahora un mejor padre de familia” porque de niño junto a sus hermanos fue abandonado por su padre y la falta de trabajo de su madre agudizo el problema…, a eso se suma que su madre conoció una nueva pareja, con quien no se entendían, motivo por el que se fue de su casa. Dice: “Me tenía que ir a la plaza a buscar alguna chamba y dormir en el mercado central en las tarimas, tenía doce años, a esa edad nadie te da trabajo, todos… te abusan y te engañan y cuando te quejabas o reclamabas, llamaban a la policía y el juzgado te llevaba para vivir en un hogar. El Juez conversaba con mi mamá y le decía que tenía que trabajar para que me pueda mantener a mí y a mis hermanitos, querían que yo estudie pero tenía hambre y quería comprarme ropa, encima nos ponían muchas reglas y normas, así que me escapaba para ver a mis hermanitos y trabajar, muchas veces como ayudante de cocina, de carpintería, de zapatería, y siempre pensaba que cuando yo tenga hijos les daría todo lo que pueda y por eso trabaje mucho y también pude terminar mis estudios secundarios, luego continué estudios superiores en el Instituto Tecnológico. Ahora soy mecánico y amo y mantengo a mis dos hijitos”.

 

La oportunidad que tuvo en Qosqo Maki, encontrar un lugar donde dormir y donde tomar desayuno, lavar su ropa, bañarse y asumir responsabilidades y sobre todo seguir estudiando, lo ayudaron para ser mejor persona y lograr sus objetivos trazados para su futuro.

 

Estas historias contadas en una sola mesa del “II encuentro de ex usuarios/as y usuarios del Dormitorio Qosqo Maki”, es un resumen de la labor e intervención que los educadores comunitarios en diferentes tiempos y épocas desarrollamos con los que llego a denominar “emprendedores silenciosos”, porque para la sociedad no existen o queremos creer que no existen, se dice que el trabajo infantil no existe que está prohibido, pero los chicos de la calle dicen que si es un trabajo el vender turrones, cantar en los buses, lavar carros, ser estibadores en los centros de abastos y comerciales.

 

Que la educación es gratuita pero si no hay quien los apoye esta frase esta demás, que la salud es para todos pero tienen que tener un documento de identidad para poder acceder a los servicios de salud, sin documentos cada uno/a se las ve como pueda, que tienen derechos y obligaciones y los siguen considerando el futuro del país, cuando en realidad son el presente negado de un sistema decadente y corrupto…. Gracias a organizaciones e instituciones como Qosqo Maki, estos seres silenciosos son conocidos y valorados en su dimensión total, ganando un espacio en nuestra sociedad.

 

 

Jeanni Carpio Medina
Educador Comunitario Asociación Qosqo Maki

 

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