Educadores en el mundo – El rol del trabajador social a nivel internacional


Julien Boyé y Yohan Barata son los fundadores de la asociación francesa « Educ autour du monde » / « Educadores en el mundo ». Algunos años después de su inmersión en Qosqo Maki, cuentan su experiencia en la institución y de manera más general, el trabajo que realiza su asociación presentando los testimonios de trabajadores sociales originarios en los diferentes continentes y las prácticas de estos profesionales quienes acompañan las poblaciones más vulnerables.

 

 

¿Qué trabajo realiza la asociación « Educ autour du monde »/ « Educadores en el mundo»?

La asociación Educ autour du monde / Educadores en el mundo tiene como objetivo dar a conocer el trabajo de los profesionales del trabajo social en el ámbito internacional. A través de un trabajo exploratorio (encuentros, visitas de instituciones, inmersiones, entrevistas), analiza la identidad transnacional de este ámbito profesional.

Desde su creación en 2011, nos encontramos con profesionales de este sector con el fin de recoger sus testimonios. Trabajadores sociales, formadores, universitarios, directores de instituciones; unos sesenta actores de 28 países ya han aceptado dar testimonio de su recorrido y de sus prácticas compartiendo su visión del trabajo social. Este trabajo de prospección recoge a los profesionales que trabajan en contextos diversos y originarios en los diferentes continentes: Francia, Bélgica, Alemania, Italia, Estados-Unidos, Canadá, México, Belice, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Panamá, Perú, Bolivia, Chile, Argentina, Australia, Indonesia, Singapur, Malasia, Tailandia, Laos, Camboya, Nepal, India, Senegal, Mauritania.

Convencidos de la riqueza de los testimonios de nuestros colegas en el extranjero, la asociación intenta transmitirlos por diferentes medios pero, principalmente, lo hace a través de la difusión de videos de las entrevistas en su página web: www.educ-autour-du-monde.com

Por cuarto año consecutivo, en una dinámica de compartir y de intercambio, la asociación también interviene en diferentes instituciones de formación en trabajo social sobre la temática de este sector al ámbito internacional.

La redacción de un libro, Travail social autour du monde / Trabajo social en el mundo (Chronique sociale, 2017), permitió sintetizar la totalidad de las reflexiones y testimonios acumulados ante los profesionales durante los seis últimos años. Además de un trabajo de análisis de las definiciones, formaciones y oficios de este sector, esta obra presenta también diferentes prácticas desarrolladas en el terreno y tiene interés en los valores defendidos por nuestros compañeros en el mundo. Junto a esta publicación reciente, la publicación puntual de artículos en revistas especializadas (Lien social, Empan…) muestra nuestra voluntad de seguir con acciones a favor de una apertura más grande.

Para terminar, la asociación alimenta este trabajo de reflexión a través de una vigilancia sobre la literatura o las conferencias dedicadas a este tema pero también gracias a los intercambios con nuestra red de profesionales en el extranjero. Nuestra presencia en el 7mo congreso de la Asociación Internacional para la formación, la investigación y la intervención social (AIFRIS) en Montreal en julio de este año se inscribe en esta perspectiva.

 

¿De dónde viene este proyecto de redactar un libro presentando la posición del trabajo social y del educador en el mundo? ¿Cuál fue el proceso?

La apertura del trabajo social al ámbito internacional está al centro de los desafíos de nuestro sector. Aunque exista un consenso sobre el interés de observar más allá de las fronteras, pocas obras francófonas tratan de estas preguntas.

¿Cuál es la mirada sobre la definición internacional del trabajo social? ¿Cómo están organizados los diferentes sistemas de formación? ¿Cuáles son los oficios en el ámbito de la intervención social en el extranjero? ¿Cómo se organiza el cotidiano de los trabajadores sociales? ¿Qué poblaciones vulnerables acompañan? ¿Qué dificultades tienen que enfrentar? ¿Se puede identificar prácticas de terreno diferentes según los territorios? ¿Cuáles son las recurrencias que unen a estos trabajadores sociales? ¿Qué valores defienden? Estas son las varias preguntas en las cuales la obra intenta proporcionar elementos de respuesta.

El proceso reflexivo al origen de este libro se apoya en la materia acumulada en el marco de las actividades de la asociación. Además de esto se suman nuestros cuestionamientos sobre la actividad profesional del trabajador social, nuestras publicaciones en la revista Lien social y los intercambios con estudiantes durante nuestras intervenciones en instituciones de formación al trabajo social.

Cinco años de lectura de obras sobre la temática del trabajo social al internacional, de proyectos asociativos, de documentos internos y de informes en todo del mundo. Cinco años de entrevistas, de visionado una y otra vez y de análisis de estas entrevistas. Cinco años de intercambios y de idas y vueltas con estas personas claves en el extranjero para intentar entender su trabajo y estar lo más cerca posible de su realidad. Cinco años que no nos permiten responder de manera exhaustiva a los cuestionamientos expuestos arriba pero que intentan dar elementos susceptibles de alimentar la reflexión. Cinco años son el resultado de esta obra.

 

Después de sus diferentes visitas en el terreno y de las investigaciones que han llevado, ¿cuál es para ustedes el rol del educador y del trabajo social en general? ¿Es lo mismo en todos los países?

Privilegiamos el término de « trabajador social » al de « educador », mucho menos representativo a nivel mundial. Éste no está siempre reconocido en el ámbito internacional dónde pueden perdurar confusiones sobre el ejercicio del oficio según los territorios. Además, la educación especializada representa solo una franja parcial del sector social en Francia. Si nuestra identidad está compartida entre la del educador especializado y la del trabajador social, nos referimos más bien a la de trabajador social al internacional.

La primeras misiones otorgadas a los trabajadores sociales en la definición internacional del trabajo social, adoptada en Melbourne en 2014 por las federaciones representantes, están mencionadas así: “Promueve el cambio y el desarrollo social, la cohesión social”. Esta definición pone al trabajador social en un proceso de cambio social global que supera la necesaria evolución esperada al nivel de los individuos.

Interrogados sobre el rol del trabajador social, muchos profesionales en el extranjero contestan en el sentido de esta definición de la Coordinadora de investigación en la escuela de trabajo social de Bombay, Helen Joseph resalta: “El trabajo social es un ámbito profesional amplio. Cuando hablamos de un trabajador social en India, no hablamos de él como una persona tratando una situación particular o quien intenta apoyar a un individuo o a una familia. Un trabajador social es una persona quien intenta cambiar la sociedad. Por eso, es necesario considerar la sociedad como un conjunto”.

En el terreno, aunque haya diferencias según el público con quien se trabaja, el fondo sigue siendo lo mismo: aceptar, sostener y acompañar a diario a la persona a partir de sus propios recursos para abordar los desafíos que le impone la vida. El trabajador social intenta así crear una relación de confianza y no de dependencia. Es un apoyo puntual o durable en la existencia de la persona acompañada. “Somos un tren que avanza” ilustra Coumba Wade, directora de la promoción y de la protección de los grupos vulnerables a la Dirección General de la Acción social en Senegal, “intentamos que a cada estación de tren, algunos puedan bajar mientras otros sigan su camino hasta su autonomía”.

Además de esta ayuda individualizada hay una dimensión más global en lo cual el trabajador social, si favorece el desarrollo de la capacidad de las personas, se posiciona también como un verdadero actor de un cambio social. “Intenta favorecer la negociación y de manera más amplia posicionarse como un actor social en su ámbito socioeconómico”. Y si la acción del educador se inscribe en la búsqueda de una sociedad más justa, más tolerante, así se vuelve política, en el sentido estricto del término” explica Jehan Waquez, formador en el centro educacional Liégeois en Bélgica. Aunque las misiones del trabajador social sean múltiples, su identidad profesional se construye específicamente a partir de acciones a diario. “Es dentro de esta presencia diaria ante personas con dificultades de adaptación que tiene sentido la intervención del educador especializado, que lo especifico de esta profesión se define, se precisa, se califica. Son actores del cotidiano” precisa Jean Chapleau, ex educador y profesor desde hace veinte años en el Departamento de técnicas de educación especializada del Cégep de Saint Jérôme en Quebec. Son actores de lo cotidiano vinculados a retos de una sociedad contemporánea dispar quienes intentan, con sus recursos, ampliar el campo de posibilidades para que cada uno pueda encontrar su sitio.

 

¿Qué han retenido de su experiencia en Qosqo Maki?

Qosqo Maki fue para nosotros la primera de nuestras cinco inmersiones en nuestras instituciones asociadas. Parece difícil extraerle algunos recuerdos aislados, sino una fuerza que emana de esta institución con respeto a su proyecto institucional.
De hecho, más allá de una batalla ideológica para abolir o, al contrario, regularizar el trabajo infantil, Qosqo Maki aporta una visión novedosa y por lo menos singular de este hecho de sociedad. El trabajo infantil acá no está percibido exclusivamente como una abominación que hay que erradicar contra viento y marea pero inscrito en una realidad social del panorama de la ciudad, interroga y cuestiona las diferentes organizaciones locales. La erradicación total es una realidad presente en este país desde decenios que parece difícil. Sin embargo, reflexionar sobre la manera de controlar de la mejor manera posible para evitar abusos y desviaciones es una prioridad. El equilibrio entonces es frágil entre, por una parte, la necesidad de actuar tomando en cuenta las realidades sociales y culturales del país sin omitir, por otra parte, las practicas desviadas que esta situación genera. Ahí está el desafío del trabajo de Qosqo Maki.

Acompañar hacia la inclusión social de un joven que ha vivido en la calle requiere una mayor vigilancia. Su independencia es su riqueza más grande y a veces la única que tiene. A través de una filosofía institucional centrada en los valores de cogestión, educación informal y educación en libertad, los profesionales de Qosqo Maki trabajan a diario con este factor y siempre adaptan su práctica a los tiempos de presencia del joven.

De la calle a « la Chocita », el educador acepta el tiempo. Un tiempo necesario a la creación de un vínculo, un tiempo que el joven acepta dedicarle, un tiempo frustrante. Ser educador en el dormitorio infantil, también es esto: aprender a trabajar en el instante, a construir una relación educativa con el joven quien puede desaparecer de un día al otro.

Presente de manera temporal, el educador de la Chocita se apoya en su experiencia y conocimientos profesionales para proponer al joven perspectivas nuevas, y de esta manera dar un sentido a esta vida que a veces considera como pérdida. Acompaña sin juzgar, orienta sin moldear, propone sin ordenar. Aunque le guie por un conjunto de caminos, no impone su dirección.

Llevado por esta ética profesional, los educadores de Qosqo Maki ponen en práctica cada día sus habilidades para responder a las misiones de la organización. Comprometidos y determinados, construyen sus acciones con el fin de mejorar las condiciones de vida de estos jóvenes que viven en la calle e intentan reconciliarles con la sociedad que les rodea.

 

Julien Boyé y Yohan Barata